Otra vez la misma escena: llega el cronista como todas las mañanas y empieza a anotar las preguntas con las que intentará, por lo menos, sorprender a su interlocutor que en este caso es el gobernador. Anota tres preguntas, cree que sólo podrá hacer dos y empieza a ver en qué orden las lanzará. Se siente el cazador al que sólo le queda una bala. Llegó la hora y está frente a frente al mandatario. De pronto sus castillos se desmoronan: a su costado, una voz femenina tira la pregunta que nadie espera: "Gobernador, ¿cuánto gana Ud?". Silencio, murmullo y respuesta. Alperovich no sabe la respuesta aunque su remuneración es fundamental para los fondos que recibirán sus funcionarios y legisladores, pero como todo tiene extras que van por fuera de lo formal, la verdad de la respuesta tiene poco valor. Dice que $15.000. Después llegarán las precisiones desde Casa de Gobierno: "el sueldo es de $24.000". El gobernador tuvo su ayuda... y el cronista también porque los colegas también ayudan a construir las noticias.